Voluntariado internacional

Voluntariado internacional

El voluntariado es una pieza clave en el desarrollo de una sociedad más justa, más solidaria y más cohesionada. Su aportación gratuita y desinteresada rompe con los esquemas más mercantilistas de nuestra sociedad capitalista y pone de manifiesto que otra sociedad es posible. Sé que suena a tópico, pero esta realidad la están construyendo, en nuestro país y de manera discreta y silenciosa, más de 300.000 personas que creen en el futuro -y el presente- de nuestra sociedad. El mundo puede cambiar a mejor y se lo estamos demostrando. Sin esta aportación y compromiso, posiblemente nos encontraríamos con una sociedad desbordada por las problemáticas sociales, por ciudadanos sin ninguna perspectiva ni esperanza, sin saber cómo afrontar tanta desesperación

Como ya sabemos, uno de los colectivos más débiles, desprotegidos y vulnerables es el de la infancia. Cuando vivimos en un entorno favorable, amable, acogedor, el desarrollo de los niños es más sencillo, se encuentran apoyos ante las dificultades y no hay que preocuparse excesivamente para tener las necesidades más básicas cubiertas. Entonces, las preocupaciones son de otro tipo: qué actividades extraescolares elijo; qué marca de zapatillas es la más cómodo para hacer deporte; donde iré a pasar el próximo fin de semana; las vacaciones las pasaremos bien lejos de nuestro país para poder conocer otras culturas, etc. Pero esta realidad está muy lejana de lo que están viviendo miles de niños de nuestra sociedad catalana del s. XXI. En nuestro país, más de un 25% de los niños vive bajo el umbral de la pobreza. En estos casos tan dramáticos -cada número representa a un niño, con su familia, con su historia de sufrimiento- sus preocupaciones son de otros tipos: los que podré comer hoy; tendré algo para cenar ?; me podré duchar con agua caliente ?; tengo los dientes destrozadas pero no me las puedo arreglar; necesito gafas pero no me las puedo comprar; qué hago cuando salga de la escuela ?; no tengo luz en casa para poder hacer los deberes; necesito clases particulares pero no me las puedo pagar; tampoco puedo hacer actividades extraescolares, ni ir al cine o salir a la montaña …(voluntariado internacional)

Ante muchas de estas situaciones emergen los voluntarios y voluntarias para dar pequeñas respuestas muy concretas, dirigidas a cada uno de los niños con necesidades. Una voluntaria puede ofrecer dar clases particulares a quienes no se las puede pagar, otro voluntario acompaña a los niños a realizar actividades deportivas o en una salida a la montaña, y otro voluntario puede acompañar a un menor a hacerse unas gafas. Y lo que es más importante: el acompañamiento a las personas de una manera individualizada y desinteresada. El acompañamiento, el apoyo emocional que necesitamos todos, adquiere una relevancia fundamental cuando nos encontramos con personas solas, con familias poco convencionales. Todos necesitamos la palabra de ánimo, el estímulo que nos permite ver que somos capaces de hacer lo que nunca nos imaginábamos.

Para ser voluntario con niños se debe tener una sensibilidad especial, una capacidad de acompañar al crecimiento y al desarrollo personal desde un gran respeto hacia el otro, pero también con firmeza, sin desesperar. Nosotros somos un espejo para los niños. Debemos ser capaces de entender que la mejor manera de acompañar no es desde las palabras sino desde los hechos, para que los niños acaban haciendo lo que ven reflejado en sus adultos referentes.

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